lo que soñé para tí, no era esto, has defraudado a la vieja estirpe de sables cruzados...., quedas expulsado de la Orden, desterrado de la ciudad, estás condenado a vagar por los mares, zarandeado por las olas, sin pisar jamás tierra firme... .- dijo impasible Melgoq en su inmaculada constipación cósmica
yo, por otra parte sin muchos preámbulo, absolutamente inconsciente de la suerte que estaba corriendo, tomé la balsa y me largué de allí lo mas rápido que tuve, sin tomar nada de lo que me pertenecía, un estúpido descuído que iba a sufrir a mares, literalmente a mares.
Así es como este ínfimo relato comienza, con la expulsión de Monq del paraíso, por así decirlo, aunque no era precisamente un paraíso aquello, como notarán en la ansiedad que nuestro a-héroe tuvo al salir de allí, corriendo como una rata, precisamente porque Monq era toda una rata.
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jueves
la vida no bota lo que no le sirve
un viejo roedor, se escabulló...
por las inmediaciones del tiempo
se dirijió a la multitud:
la basura no se desintegra porque si.
la basura es usura humana
sutura mal cosida de la ciudad
viejas ratas de alcantarrilla
van colmando la urbe
inquieta
una urbe que está nerviosa
aplanada por la ansiedad
vertiendo todo su ego como pus
por las inmediaciones del tiempo
se dirijió a la multitud:
la basura no se desintegra porque si.
la basura es usura humana
sutura mal cosida de la ciudad
viejas ratas de alcantarrilla
van colmando la urbe
inquieta
una urbe que está nerviosa
aplanada por la ansiedad
vertiendo todo su ego como pus
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